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DIOS BUSCANDO PELEA

Reflexion de Roberto Tinoco

Reflexión de Roberto Tinoco

A todos nos gusta el favor de Dios, pero ¿Cuántos están dispuestos a luchar con Dios para arrebatárselo?

Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé

(Ez. 22:30)

Se levantó de su trono, atravesó los pasillos eternos y salió del cielo buscando a un hombre que lo enfrentara tomando el lugar del pueblo.

Es una escena similar a las guerras antiguas cuando las batallas podían definirse por la lucha de sus dos principales guerreros.

La muralla de Jerusalén había sido rota y Dios estaba a punto de entrar con su espada desenvainada en contra de un pueblo rebelde, la única posibilidad de paz para los judíos era que un paladín de entre ellos se pusiera en medio y lo enfrentara.

El pecado y la injusticia subieron ante Él a tal grado que no lo soportó más y les aceptó la declaración de guerra.

¿Te parece extraño hablar de que Dios quiera pelear con el hombre? ¿Piensas: qué posibilidad tiene un hombre ante Él? Debes entender de qué clase de guerra hablamos:

Dios busca un intercesor. Uno que le impida destruir la tierra. ¿Qué tan importante será la intercesión que Cristo dedicó tres y medio años a la enseñanza y tres horas a la redención; pero lleva más de dos mil años dedicado a la intercesión? (Rom. 8:34; Hebreos 7:25).

Dios busca un hombre para luchar con él en oración.

El intercesor es buscado por Dios. Comprende esto. Si es buscado es que no hay muchos. En cierto modo es un llamado. Todos quieren ser llamados a cosas grandes; pero todos los grandes fueron llamados a la intercesión. A todos nos gusta el favor de Dios, pero ¿cuántos están dispuestos a luchar con Dios para arrebatárselo?

Siendo que el intercesor es buscado por Dios, entonces no debiera ser buscado por los hombres. A los creyentes les gusta andar de aquí para allá buscando ungidos que oren por ellos, ¡sin darse cuenta de que Dios los está buscando a ellos para que sean los intercesores ante Él!

El intercesor es buscado entre ellos. El Señor no está buscando a una persona perfectamente impecable, sino a una persona primeramente interesada. A uno entre ellos, un hombre o una mujer común que desee doblar sus rodillas y su corazón. Uno entre ellos que entenderá la carga que sus hermanos llevan porque también lleva la misma carga junto con ellos.

Busca un hombre, no un ángel. Tiene suficientes mensajeros, pero necesita intercesores.

El intercesor es buscado activo. Dios no busca a los que desean interceder, sino a los que hacen vallado. La oración es activa, no pasiva. Orar es un verbo. Demasiadas personas tienen el deseo de orar, hay un sentir en ellos; pero lo que Dios busca es a uno que ya está orando, que está vestido de guerrero porque ya está luchando y ya se ha parado en la brecha para detenerlo. Uno que ya está allí.

Además, uno que no solo se para en la brecha, sino que también hace vallado. Por un lado él es la muralla y por otro, está edificando una muralla. Uno que entiende los tiempos que vive; suena extraño, pero es así, hay tiempos cuando el muro no es levantado para impedir la entrada de hombres ni de demonios, sino para frenar a Dios, es decir, al juicio de Dios.

En este sentido, el intercesor es buscado arriesgado. Ha de ponerse en la brecha; arriesgará su vida poniéndose como muro en donde esté la grieta, como un soldado que trata de detener al enemigo. No es vérselas con un Dios feliz, sino con un Dios airado (Ex. 22:32). Dios lo expresó: “delante de mí a favor de la tierra”. Contra Dios y por el bien de la tierra. El mundo no necesita ni acusadores ni detractores, sino intercesores.

El intercesor es buscado como freno. Como dice el Libro: “para que Yo no la destruyese”. La misericordia de Dios busca participantes, socios del perdón. Un intercesor escucha a Dios hablar acerca de su juicio, pero conoce su corazón y verdaderas intenciones detrás de su declaración (Gen. 18:28-32).

El intercesor es buscado, pero no siempre es hallado. Dijo Dios: “y no lo hallé”. ¿No es esto patético? ¡Ni uno solo que quisiera pelear por su tierra! A muchos les gusta buscar a Dios; pero en la intercesión es Dios quien busca al hombre. Dios siempre se deja hallar; pero, ¿encontrará a los intercesores? Hoy, aquí y ahora, ¿encontrará alguno en la brecha a favor de la tierra y no sólo orando por asuntos personales?

¿Eres tú uno de ellos?

Permíteme añadirte una sola cosa más: debido a que Dios buscó un hombre a favor de la tierra para que Él no la destruyera y no lo halló, fue necesario que su Hijo se presentara un día ante Él como el Hijo del Hombre, deteniendo así el juicio de Dios al pender entre el cielo y la tierra en una cruz. Desde entonces el favor y no la ira de Dios es la que está a la disposición de los hombres…


Roberto Tinoco

Escritor y pastor  de la iglesia Palabra Viva en México, conduce un programa de radio y tv en Facebook. Es escritor y artículista en diversos medios.

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL – Palabra viva – Dios buscando pelea

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