Declaración de Santa Cruz


DECLARACIÓN DE SANTA CRUZ ‘92

Los Comunicadores Cristianos de América Latina, reunidos en el 1er ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE COMUNICADORES CRISTIANOS, en La ciudad de Santa Cruz de la Sierra – Bolivia, con el objetivo supremo de glorificar a Dios con nuestro servicio, permitiendo que el evangelio de Jesucristo llegue a todos los rincones de nuestro amado continente, resolvemos:

1. Consagrar nuestras vidas, la de nuestras familias y nuestras profesiones a la causa de Cristo en Santidad y excelencia, para poder ser cartas abiertas en nuestras sociedades.

2. No descansar hasta lograr que todos los recursos, medios, mecanismos y estrategias comunicacionales se conviertan en un canal efectivo y contundente para la evangelización del continente, acompañando a la labor de la Iglesia.

3. Buscar la capacitación, el perfeccionamiento, el estudio y la investigación que nos impulsen a lograr el nivel de excelencia que la hora requiere y erradicar definitivamente la mediocridad.

4. Batallar incesantemente para que los valores y principios enseñados por Jesucristo sean el parámetro para la conducta social de nuestros pueblos, erradicando definitivamente el humanismo secular y otras filosofías que ahogan y corrompen la moral de nuestras sociedades.

5. Trabajar siempre en un espíritu de unidad, cooperación y entrega generosa, dejando de lado para siempre los sectarismos e individualismos que tanto daño han provocado al cuerpo de Cristo. No queremos que este pecado de egoismo ministerial afecte la naturaleza intrínsica, abierta y universal de la Comunicación Social Cristiana. Este espiritu de unidad y cooperación lo pondremos en practica para estimular proyectos conjuntos a nivel nacional, regional y continental.

6. Motivar el espiritu emprendedor que caracteriza al cristiano, dejando de lado para siempre el paternalismo, para promover el desarrollo y la creación de nuevas fuentes y actividades comunicacionales que otorguen a los cristianos un rol y una presencia de mayor protagonismo en la sociedad en que estamos inmersos.

7. Orar sin cesar y clamar por sabiduría para entender apropiadamente los tiempos y captar integralmente la visión de Dios, para hacer uso inteligente de los medios masivos y la tecnología emergente, de tal modo que más personas tengan un encuentro personal con Cristo.

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